domingo, 16 de septiembre de 2007

Ayer

Cuando ayer salimos a pasear al perro, en la esquina de nuestra propia calle nos encontramos a una mujer que nos hacía gestos con la mano. Se había encontrado mal y no podía seguir con su compra camino de su casa. Su intención era para un taxi. Teniendo en cuenta que su casa estaba al final de la calle como nos contó, cogimos todas sus cosas y se las llevamos a su casa.

Ella, Pilar, estaba enferma de cáncer. Y no contaba con nadie. Ni tan siquiera para llevarle unos cestos de mimbre a casa. Me impresionó mucho su delgadez y su tono de voz. El de la gente enferma y sin fuerzas, aunque hiciera ya cuantro meses que tenía pelo, como nos dijo. Quería hacer unos cestos de fruta para sus médicos y enfermeras, porque la habían tratado bien. Y que la felicitaramos el día del Pilar, "aunque a lo mejor ya estoy muerta"

Nos dió el teléfono, su nombre y apellidos y su dirección completa. Esto fue ayer, y todavía no he podido quitármela de la cabeza.

1 comentario:

Ana Pérez Cañamares dijo...

Joder, nena, qué impresión. Te mando un beso