El físico alemán Georg Christoph Lichtenberg dijo:
"Es señal infalible de un libro bueno el que con los años nos guste cada vez más. Un joven de 18 años que quisiera, tuviera la oportunidad, y sobre todo pudiera decir lo que siente, emitiría creo yo, el siguiente juicio sobre Tácito: "Tácito es un escritor difícil, que dibuja bien los caracteres y, a veces, los pinta magistralmente, pero que afecta oscuridad y suele intercalar en el relato de los acontecimientos ciertas observaciones que no lo esclarecen mucho; hay que saber mucho latín para entenderlo". A los veinticinco, y suponiendo que haya hecho algo más que leer, quizá diria: "Tácito no es el escritor oscuro que yo pensaba que era, pero me parece que latín no es lo único que hace falta saber para entenderlo. Uno mismo ha de poner mucho" Y a los cuarenta, teniendo ya cierto conocimiento del mundo, tal vez diga; "Tácito es uno de los escritores más grandes que jamás haya existido"
Pues bien, hoy en día, un joven de 18 años no se lee ni un comic de Mortadelo y Filemón, ya que es incapaz de entenderlo, con 25 ya se le ha olvidado leer, y con 40 tacos, ya está perdido para el mundo. Por desgracia, un joven de 18 años hoy en día, tiene la oportunidad y puede decir lo que siente pero por desgracia la mayoría de ellos es incapaz de emitir una frase completa: sujeto, verbo y complemento. Y ¿en qué me baso para ello? Pues en una conversación mantenida esta mañana con un jovenzuelo de 17 años. No se le ha movido un pelo de flequillo cuando me ha dicho que es incapaz de leer, que ni "El señor de los anillos". Hace ya algún tiempo además, una moza de 24 añazos me confesó, al verme leer en un descanso del trabajo, "yo también me he comprado un libro", como aquel que compra unos vaqueros o un bolso. Y quizá hace ya más tiempo que mi jefe dijo tranquilamente y sin sufrir un infarto: "Voy a comprarme un cuadro de Goethe" Si yo pudiera decir algo así, viviría esperando el derrumbe del cielo sobre mi cabeza o la ira de los dioses.
En fin, que luego nos quejamos del gobierno que tenemos, de la programación de la tele o de las ventas de discos en España y porque nadie sabe quienes son Al Green o The Jam, por citar algo fácil, que ya se que la palabra Bocherini suena a comida.
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